jueves, 22 de abril de 2010

Nacidos en el Burdel, el documental.

Extrañamente cuando uno comienza un proyecto no sabe hacia donde lo puede llevar y sin lugar a dudas este fue el caso de la fotógrafa Zana Briski, una mujer que solamente buscaba hacer un reportaje acerca de la vida de las pequeñas niñas que habitan en la zona roja de la ciudad de Calcuta.
AL principio Zana solo buscaba una nueva historia, algo que fotografías, pero poco a poco comenzó a encariñarse con las niñas que habían estado en su proyecto, ya que ellas en lugar de solamente dejarse ser fotografiadas se acercaron a la fotógrafa y fue así como esta les dio unas cámaras para que ellas no fueran el proyecto, sino que lo crearan.
En sus inicios las niñas, naturalmente apenas podían utilizar las cámaras, pero con el tiempo se convirtieron en muy buenas fotógrafas, me atrevería a decir que son mucho mejores que yo.
Zara comienza a ver la vida a través de los ojos de estos pequeños niños y finalmente decide ayudarlos, manda a que se les hagan estudios para saber si no están contagiados de SIDA y después de esto les consigue una escuela, para que puedan estudiar y aprender, aunque no todos los niños pueden lograrlo, convirtiéndose en un documental de reflexión acerca de la vida de aquellas personas que no tienen la suerte que tenemos todos nosotros.

1 comentario:

Farid Leon dijo...

En el Documental presenta una sociedad desarrollada en la India, específicamente en los barrios pobres de Calcuta, la cual no escapa la del terror de los maltratos del poco respeto a la humanidad, el pensamiento de la niña perdida, principalmente ellas las que son sometidas a la faena de “colaborar” en el trabajo cotidiano, de crecer y dentro de lugares nauseabundos en basura, camas improvisadas para poder pasar la noche, sin resguardo, los mayores cuidan de los más pequeños, eso jóvenes Son Kochi, Avijit, Shanti Das, Manik, Puja, Gour, Suchitra, Tapasi y Mamuni, son el ejemplo de muchos pero muchos niños que sufren este trastorno nacional.
Muchos no esconden su deseo de superarse y de salir de un paradigma propio de esa colectividad desde la infancia, los cuales se topan con machismo día a día y sin dejar atrás el poderío en este matriarcado de dominio, el cual los padres ven como una oportunidad la venta de niños con el único propósito de mancillar la vida, la que se ve teñida por la droga encontrada por doquier, en despertar tratando de solventar la alimentación diaria, la recolección del agua, la poco o nada asistencia a la salud, el aseo diario, en no conocer el mundo exterior.
Se manifiesta la carcoma para que la sociedad no salga del ese círculo vicioso de conflictos por el dinero, el sexo dentro del hogar, “podríamos llamar su recinto de trabajo” como lo conocen los niños, que tiene que marchar o simplemente cerrar las cortinas para hacerse oídos sordo a lo que acontece, ya que es algo característico de la población.
En medio del torbellino , de la dinamismos diarios “los cuales no hay variación” surge una samaritana Zana Briski “Tía Priya” con nuevos bríos, con deseos de saciar los ímpetus de 8 niños de ver algo diferente, les muestra el uso de la fotografía, como un medio de ver su mundo, de expresar lo que el lente de cada uno de ellos puede manifestar, lo cual es sorpresivo y fascinante lo que se logra con solo proporcionar la cámara, les instruye en el uso, la forma de revelar la fotografía, de juguetear con el equipo, los cuales muchos o casi todos dan sus dotes, sus experiencias los llevan a olvidar el mundo que los rodea, sin dejar de descubrir la vida que llevan, atiborrar sus temores a enfrentar al mundo externo que los rodea, el mundo olvidado por todos.
Dentro de todo esto surge la posibilidad de que puedan educarse, de cultivarse, de surgir en ese mundo olvidado por la sociedad, por sus creencias religiosas, de prepararse, pero se tropieza con la mediocridad de los padres sin interés de sacar adelante su hijos y un estado paupérrimo en sus maneras de gobernar, tal vez con el poco interés de colaborar de sacar adelante una humanidad marginada, marchita por el entorno , y se tropiezan con el negativismo de la religión por parte de una mística un poco recia a brindar el apoyo en la preparación académica de los muchachos y muchachas.
Pero a pesar de todo llega la oportunidad para algunos de exponer sus cualidades, como premio a sus dotes fotográficas, gracias a la divulgación de cada uno de estos trabajos, de explorar nuevos mundos de conocer a la vida en otros entornos, sorprendidos de ver el mar, la ciudad, y algunos pudiendo recorrer a un mundo que nunca imaginaron que pudiese existir.
Pero llega el momento concluyente el de la realidad, el ver frustrado en algunos momentos los bríos de la “Tía Priya”, Después de hacer hasta lo imposible por arreglar papeles e incluso de hacer pruebas médicas para ver si los niños no están infectados de sida, logra que varios de estos niños sean aceptados en diferentes escuelas, , que luego unos triunfan y otros se ven envueltos en el círculo vicioso de las decisión de sus padres, que priva el interés de que continúen en la vida de prostitución sin oportunidad de sacar adelante sus deseosos internos.