jueves, 15 de abril de 2010

Annie Leibovitz








Annie Leibovitz: A Photographer’s Life, 1990 – 2005



Más de 150 fotos de Annie Leibovitz inundan unas salas laberínticas de National Portrait Gallery deLondres . Hay miradas que se amontonan observando, primero de lejos y luego de cerca y gente que comenta experiencias, anécdotas al reconocer a las celebrities fotografiadas y flotan sentimientos inducidos por la sinceridad cercana de alguno de sus pies de fotos. Sus instantáneas, dicen y se anuncian como la vida de una fotógrafa, pero a mi parecer, no es más que un largo prefacio de una obra que esta escalando una historia que debe regalarnos más disparos, más instantes, más emociones.Leibovitz ha sido fotógrafa de las más grandes revistas (su primer trabajo fue para Rolling Stonesantes de que se licenciará en Bellas Artes, en San Francisco), de portadas de cds (ganando inclusoGrammys por su buena labor) y creadora de mundos maravillosos en sus editoriales.


Pero tal como se aprecia en la galería que da la espalda a Trafalgar Square, su obra va más allá. Y es que Leibovitz vivía con su cámara en una mano, retratando a sus padres, a su gran amor (Susan Sotang) y a sus tres hijas en situaciones íntimas. Ahora lo cede, nos lo regala, nos lo brinda. Leibovitzcuenta con miradas, perfiles (estupendo el suyo mismo), situaciones donde sitúa a sus protagonistas como verdaderos ajenos a la obra final (basta mirar a Brad Pitt o a un Keith Richard casi desmayado)y posiciones tan trascendentales como la de Yoko Ono, quien no cedió a desnudarse, junto a John Lennon, quien sí posa sin nada, abrazados en posición fetal en la cama (foto tomada justo el mismo día que asesinaron a Lennon).



Tal vez, tan interesante como sus fotos de gran formato, como sus paisajes en blanco y negro donde cuenta que era la época donde Sotang estaba tratando de ganar un cáncer, es la última sala donde se yuxtaponen fotos y palabras. Un pequeño “off the record” que muestra parte de sus selecciones, sus letras en los márgenes y sus post its necesarios para dar orden a más de quince años de creaciones.Leibovitz, tal como se siente al salir de la National Portrait Gallery, es más amiga de lo que uno piensa en un principio, más cercana de lo que transmiten las fotos de todos los famosos con los que a compartido una sesión, una experiencia, más persona, más artista.


“I don’t have two lives,” “This is one life, and the personal pictures and the assignment work are all part of it.”


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