jueves, 11 de febrero de 2010

VELOCIDAD DE OBTURACIÓN Y DIAFRAGMA



Velocidad de Obturación

El obturador son las cortinillas al frente del negativo, y al abrirse, permiten que pase la luz que impresionará la película. Así, cuando pulsamos el disparador de la cámara, lo que realmente activamos es el obturador.
La velocidad del obturador se escoge en el dial de las velocidades. En cámaras de enfoque manual, es una rosca situada al lado del disparador, donde vienen indicadas las velocidades en fracciones de segundo (si aplicáramos una velocidad de 500, equivaldría a 1/500 de segundo). Por lo tanto, cuanto mayor sea la velocidad, menor será el tiempo de exposición. Proporcionalmente, el aumento o disminución de la velocidad equivale a la mitad mayor o menor de la exposición. Se pueden encontrar cámaras que van desde 1/500 hasta 1/4000 de segundo.
Cuanto más rápido sea el obturador, la imagen será más nítida. Y especialmente esto sirve para personas y/o objetos en movimiento; aunque, intervendrán otros factores como la cantidad de luz y la distancia. Por el contrario, cuando nos encontremos en condiciones de luz escasa, deberemos usar una velocidad de obturación considerablemente menor, de manera que la exposición sea mayor.
Por ejemplo: Si fotografiamos una cascada con alta velocidad de obturación, aparecerá congelada y perfectamente nítida. Y si la fotografiamos con baja velocidad de obturación, ésta se verá difuminada.
Fuente: "Manual de iniciación a la fotografía de naturaleza y viaje" en Vive la Naturaleza.

Diafragma

El diafragma regula la abertura de un sistema óptico, restringiendo el paso de la luz. Las progresivas variaciones de abertura se representan con f (/1 - f/1.4 - f/2 - f/2.8 - f/4 - f/5.6 - f/8 - f/11 - f/16 - f/22). Cada f aumenta al doble la cantidad de luz con respecto a la anterior. Casi todos los diafragmas son ajustables y adoptan el diseño llamado iris, que consiste en un juego de laminillas metálicas que determinan entre sí una abertura relativamente circular con un diámetro continuamente variable, que se controla por medio de un anillo puesto en el cuerpo del objetivo.
Controla entonces la cantidad de luz y la profundidad de campo. Ésta última siempre aumenta cerrando el diafragma, cuando la distancia del sujeto aumenta, o bien, cuando la distancia focal del lente decrece.
Por ejemplo: Si queremos fotografiar un paisaje con la mayor profundidad de campo, de manera que se vea hasta el horizonte, deberemos cerrar el diafragma. Y si por el contrario, queremos centrar nuestra atención en un motivo sin que moleste lo que lo rodea, entonces deberemos abrir el diafragma al máximo, y así, obtendremos un fondo desenfocado y liso.
Diafragma cerrado = Mayor profundidad de campo
Diafragma abierto = Menor profundidad de campo
Fuente: "Manual de iniciación a la fotografía de naturaleza y viaje" en Vive la Naturaleza.

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